Sí, me enamoré de más de diez., de cien, de mil mujeres. Cada vez que veo una película me enamoro de una mujer, y muchas veces, aunque en distintas películas, me enamoro de la misma. Por ello me he propuesto acordarme de todas y cada una de ellas, al azar, sin criterio, en función de los recuerdos que vienen a mi memoria cinematográfica, mi cerebro, un disco duro que reproduce escenas sin solución de continuidad, en un perpetuo e interminable visionado de rostros inolvidables. Como dicen algunos, no se puede ni se debe olvidar. Yo no olvido. No olvido esos rostros, el resto son meros archivos temporales.
Antes de que tuviera un ordenador propio mi amigo Luis, hace ya dos años, me abrió un blog con un proyecto idéntico. Pero luego resultó un coñazo estar todo el día detrás de él, y, para colmo, se fue a Barcelona. Le empecé a enviar fotos por correo pero era imposible, no tenía tiempo. Sólo pusimo tres entradas.